Agenda


Bienvenid@s a la interface de directos de Balerma TV ***** Si quieres participar en el próximo programa, puedes enviarnos un mensaje audio desde tu smartphone a través de la grabadora de Haikú DJ (a pie de página). Tienes hasta 90 segundos por grabación. Recuerda hacerlo en lugar silencioso y antes de los 3 últimos días de la cuenta regresiva, para que lo podamos editar a tiempo


balermatv videoteca

27 agosto 2026

Planeta al borde (Redifusión)

Dr. José A. Callejón.

Publicado en

The Bumblebee Times

D-Lejitos


El calentamiento del mar este verano no es solo una anomalía térmica, sino un síntoma y una advertencia, porque revela que los océanos, ese gigantesco regulador climático, están absorbiendo un exceso de calor que antes no existía en esta magnitud. Y porque cada grado adicional desencadena una cadena de riesgos de tormentas más violentas, pérdida de biodiversidad, migraciones forzadas, inseguridad alimentaria y un deterioro acelerado de los ecosistemas que sostienen nuestra vida cotidiana.




La tragedia del Nepal, con el desprendimiento del glaciar que acaba de arrasar poblaciones enteras y se ha llevado miles de vidas, se convierte en un espejo brutal. No es un fenómeno aislado ni un accidente fortuito, es parte de un patrón global que la comunidad científica lleva décadas describiendo. El Himalaya se derrite, Groenlandia se fragmenta, la Antártida pierde masa, y mientras tanto el mar Mediterráneo registra temperaturas que hace treinta años habrían parecido imposibles. La naturaleza está hablando con una claridad que no admite metáforas. El sistema climático está cambiando más rápido de lo que nuestras estructuras políticas y económicas están dispuestas a reconocer.

En este contexto, resulta inquietante que ciertos sectores, especialmente la derecha y la ultraderecha sigan trivializando el problema, reduciéndolo el tema a “juegos de ecologistas” o exageraciones alarmistas. Esta actitud no solo ignora la evidencia científica, sino que desarma a la sociedad frente a riesgos que ya están aquí. No se trata de ideología, sino de supervivencia. El clima no vota, pero sus efectos condicionan la vida de todos.

La reflexión crítica que emerge del desastre en Nepal es sencilla y a la vez incómoda, porque no estamos preparados. No lo están las infraestructuras, ni las políticas públicas, ni los modelos económicos que dependen de combustibles fósiles y de un consumo sin límites. Y, sobre todo, no lo está nuestra cultura política, mientras la realidad física del planeta se transforma.

Las soluciones existen, pero requieren voluntad y una mirada amplia. A continuación enuncio varias medidas que considero primordiales:

– Descarbonización acelerada, con calendarios vinculantes y sanciones reales para quienes incumplan. 
– Protección y restauración de ecosistemas marinos, que son sumideros naturales de carbono y barreras contra eventos extremos. 
– Inversión masiva en adaptación climática, especialmente en regiones vulnerables como el Himalaya, el Sahel o el Mediterráneo. 
– Educación climática transversal, que permita a la ciudadanía comprender los riesgos y exigir políticas responsables. 
– Cooperación internacional efectiva, porque ningún país puede enfrentar solo un fenómeno que es global por definición. 

Estas propuestas no son utopías, son el mínimo necesario para evitar que tragedias como la del Nepal se repitan. El calentamiento del mar este verano no es un episodio aislado, sino un capítulo más de una historia que aún podemos reescribir si actuamos con la urgencia que exige la situación.

A modo de reflexión, este año he escrito Gea, trabajo conformado por tres sonetos: Madre Tierra, Latido Azul y Luz Protectora publicados en The Bumblebee Times con motivo de los Días de La Madre Tierra, los Océanos y la Capa de Ozono respectivamente, que edito como trilogía con ensayo en el volumen III de la revista Teatro Twang.

Latido azul, publicado por el Día Mundial de los Océanos, recuerda que el mar no es solo un indicador climático, sino un espacio emocional, cultural y vital. Su latido, como el del planeta entero, se está acelerando, y escucharlo es ya una forma de resistencia.

Latido Azul

© Dr. José A. Callejón.